Cacabelos – Portela
Las seis de la mañana y los primeros rayos de sol iluminan el albergue. La hospitalera se pone a regar el patio de la iglesia provocando que los pobres peregrinos que se quedaron a dormir a la intemperie se levanten rápido. Sacamos nuestra despensa, (Fruta, bollos, galletas y mas fruta), pero no hay nada mejor que un buen café y muchos ánimos para empezar a subir el tramo que nos espera. Vamos con la mochila a cuestas, pasando por los pueblos. Que curioso, habiendo un río, subimos por Ctra. Podían haber hecho un paseo y seria mucho mas agradable. El alquitrán quema los pies y el camino intenta volverse aburrido con tanta curva. Pero el verde, el sonido del agua y las pocas palabras que nos dicen los aldeanos, nos animan a seguir. Curiosamente todos los bares están cerrados y seguimos sin desayunar. Que poco sentido comercial en un año como este que con tanto peregrino y tanta crisis podrían ganar bastante. El valle se va cerrando y la autovía cada vez esta mas alta. Es impresionante ver desde un caminillo de piedras y barro esas estructuras tan fuertes y tan altas. Los coches pasan a toda velocidad produciendo un silbido. Te hace sentirte pequeño. Las grullas y las cigüeñas nos hacen compañía. Por fin divisamos Vilafranca del Bierzo. Me habían hablado de lo bonito que era, pero una vez allí, aun es mejor. La entrada esta presidida por el antiguo hospital de peregrinos de una época medieval y una cruz con fecha de 1990. “Mira otra peregrina que murió como yo..” pensé con la lengua fuera. Una iglesia, una bajada hacia la plaza mayor, de piedras, muy empinada . Cuidado, podíamos resbalar. Una curva y por fin….. un café.. un descanso. El calor se cambia por un estremecimiento en cuanto te quitas la mochila, pero en cuanto te sientas,  ya no recuerdas los sudores que has pasado.
Nuestro grupo es muy curioso, 6 chicas y 1 hombre. Se nos quedaron dos en Barcelona. pero no los olvidamos...., solo les ponemos los dientes largos. Es cierto que las mujeres hacemos ruido. Y como quedarnos calladas al llegar un grupo de ciclistas? Una marcha contra la violencia de genero. Que mejor que apoyarlos, fomentarlos,  una foto, un adios, dándoles muchos ánimos. Anecdotas del camino.

Seguimos hacia delante con una sonrisa y el estomago en calma. Pasamos pequeños pueblos,  máximo diez casas, rodeados de prados verdes. Los colores son cambiantes, con lo que ha llovido es muy llamativo. Los verdes muy verdes, contrastando con el rojo de las amapolas, con el amarillo de las margaritas o con el azul de unas flores que no recuerdo su nombre. El frescor de la mañana, va cambiando por una subida de temperatura. Al principio, no sabes si es por las horas que llevas andando con la mochila o por el mismo sol que te va alumbrando. En Pereje, descansamos. Albert habla poco. y nosotras? ...bueno depende del momento. Las construcciones siguen siendo de madera y piedras. Esta parte del camino me sorprende porque es casi todo por la autovía. Es duro caminar por el asfalto y muy peligroso. Los camionerosun y los coches nos saludan con sus bocinas, dandonos una bocanada de aire cuando pasan. Nuestro paso ya no es tan rápido y aprovechamos la sombra de algún puente para descansar. Unas casitas, un albergue, un bar y seguimos. Son las dos de la tarde. Siempre me he preguntado, como es que cambiamos tanto en cuanto nos metemos en el camino? En casa no eres capaz de hacer nada si llueve o se te rompe una uña y aquí .. todo te da igual…hay una fuerza que te hace superior..tu mismo grupo te anima a superarte.


Por fin llegamos a Pórtela. No hay mas alojamiento que un hotel o un hostal. Y allí nos quedamos. Ducha con buen chorro caliente, buena cama y buena comida. Reminiscencias de la casa de la pradera correteando en los padros. El pueblo, rodeado por el río, diez casas y  par de viejecitos a los que escucho atentamente. Me gusta su filosofía de vida. Podemos aprender mucho de ellos. La tarde va cayendo y mi rodilla descansando. Estoy bien, puedo seguir. Si, llegare a O´ Cebreiro. Tengo que llegar, a pie y entera.


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