Cruzando media Italia, sin saber realmente sin saber ciertamente por donde teniamos que ir. Con plano en mano y mucha atencion. La conduccion es peligrosa. Se te pegan los coches y no dejan de pitar. Dos chicas solas. Solo nos falta el dos caballos para parecer aquellas escursiones que se hacian una vez acabado el colegio. Buscabamos Balze y las montañas. Buscabamos a Marco y los apeninos.
Dejamos por fin la Crta E- 45, buscando un pueblecillo llamado Villa de Montecoronado. La crta se contorsionaba sin delicadeza y aun siendo finales de verano, la oscurida entre los arboles y el frescor que entraba por las ventanillas, eran dignos de un suave invierno. El pequeño pueblo se nos escapo prontamente, sin dejar sorprendidos a esos viejecilos que nos vieron pasar. Una señal de prohibido, unas piedras en la senda pero sin detenernos y con mucho cuidado llegamos a un lugar mas civilizado. Solo 20 kms habia pero parecia un lugar totalmente distinto.
Entre arboles y con poca luz, vimos como el agua corria levemente. Entre ramas y mucho verdor, saliendo sin fuerza de una piedra, encontramos nuestro Tevere. Suave, solo un caminillo y casi sin fuerza.... Habria habido sequia , era mi primera pregunta. O nos habriamos equivocado? donde estaba aquella cascada que habia visto en las paginas web? donde estaba esa fuerza salvaje que todos los rios tienen?
La noche iluminada por esa luna llena grande, el paseo nocturno por sus calles y el no hacer nada mas que descansar dio por concluido el dia.
Nos embarcamos en un viaje, seguro que estara lleno de aventuras y una forma muy especial de hacer turismo
Nos embarcamos en un viaje, seguro que estara lleno de aventuras y una forma muy especial de hacer turismo
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